Mira por dónde pisas. Esta forja no fue construida para los tuyos. Sería una pena que hubieras venido hasta aquí solo para quemarte. Divertido, sí... pero una pena.

¿Un trabajo, dices? Esa palabra no significa nada para los míos. No tenemos trabajos. Ni profesiones. Ni hobbies. Solo tenemos la Gran obra, Aquello que debe hacerse.

Mi especie nació de Gea, la Madre de Todos. Todos mis hermanos nacieron en ese único momento. Hijos bastardos del Dios desdichado; no le honraré llamándolo por su nombre. El dolor de nuestro nacimiento quebrantó el mundo y mató a nuestra madre. Esta es nuestra vergüenza eterna. A nosotros nos corresponde cubrir sus heridas.

Los Golems no toman esposa ni tienen hijos. Cuando un hermano sucumbe al Hambre, lo lamentamos. Lloramos. Cantamos. Regresamos a la Gran obra. Hacemos esto, sabiendo que fracasaremos. Lo que está roto no se puede cambiar.

Hasta el Fin de los tiempos, trabajaremos en las profundidades de los Reinos del Hombre. Mantendremos vuestros fuegos encendidos, hasta que desaparezca el último de los nuestros.

Cuando llega el Hambre, la llama titubea. El calor se diluye. El Hambre es nuestra vergüenza; son lo mismo. Ahora lo comprendes, ¿verdad?

Entonces, déjame ahora, hijo de Arkon, porque hay trabajo que hacer.

MásMenos

Técnicamente, los Golems, la más antigua de las razas, no son seres mortales de carne y hueso. Son criaturas encantadas formadas a partir del barro y de un árbol vivo, con piel de piedra viviente y barbas hechas de retorcidas enredaderas y raíces.

Los Golems no toman esposas ni se reproducen jamás. Fueron creados al comienzo de los tiempos para servir a nuestros mundos y atender los fuegos que arden en sus profundidades. A este esfuerzo lo llaman "La Gran obra". Se dice que solo reciben órdenes de Cronos, el Señor del tiempo, y que usaban sus enormes martillos para cavar los túneles y canales a través de los cuales podría fluir el magma, la sangre viviente de Gea. Desde la muerte de Gea, esta sangre se ha ido enfriando; y su flujo se ha ralentizado a medida que se enfriaba. Los Golems trabajan sin descanso para intentar seguir manteniéndola caliente y en movimiento, pero hay muy poco que puedan hacer.

Las razas más antiguas (los Elfos, los Fae) les llaman Golems; pero las más jóvenes se refieren a ellos como "los Enanos". Este nombre es extraño, ya que son criaturas enormes, casi tan altas como los hombres y, con facilidad, el doble de anchos. Solo parecen enanos cuando se los compara con aquellos que tienen sangre de Gigante.

Como no nacieron, sino que fueron modelados, el número de Golems que existen es limitado. Cuando muere un guerrero de los Golem, se pierde un sirviente que atiende los fuegos que arden en el vientre de nuestros mundos.

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