Odio el maldito frío.

Te acostumbras al viento, al silencio, a la desolación. ¿La quemadura? Sí, es difícil. Pero cuando dejas de sentirla, notas un repentino calor en los dedos de las manos y de los pies, en las orejas... es entonces cuando debes preocuparte.

Somos los Guardianes. Protectores de la luz. Heraldos del invierno. ¡Ya lo sé! Unos malditos héroes, ¡¿verdad?!

Cuando un mundo está listo para entregar su último aliento, para perder su último vestigio de calor... cuando no queda nada salvo las tumbas, el hielo y el Hambre... regresamos. Regresamos en busca de aquellos demasiado testarudos, demasiado idiotas o débiles para marcharse.

Salvamos a unos pocos. A la mayoría los pasamos a espada o los entregamos al fuego. Si esa es la única forma de salvarlos del Hambre, los quemamos y no derramamos ni una sola lágrima de remordimiento. Para ser claros, la mayoría de los hombres no tienen agallas para ello.

Los dioses no me importan en absoluto. Yo lucho para mantener viva la llama. El débil y vacilante rescoldo de la vida. Debemos protegerlo.

MásMenos

Con un chasquido, del pedernal brota una chispa y la antorcha cobra vida chisporroteando. La joven medio Elfo sonríe al sentir el calor en el rostro y las manos. Mira la madera fría y silenciosa a su alrededor, un tejido de oscuras sombras congeladas por la nieve y la luz de la luna.

Siente áspero el bramante entre los dedos, el arco es tirante, la flecha está lista para salir disparada. El Elken apunta la flecha, un tiro directo contra el hombre que arrastra los pies avanzando hacia él. Ladea la cabeza, espira suavemente y suelta.

El Elfo del bosque sale con indiferencia de detrás de un árbol, sin que su armadura de cuero marrón haga el más mínimo ruido. Entrando en el campamento, desenrolla un pergamino que resulta ser un mapa. De nuevo, se ha escurrido dentro de la fortaleza enemiga y ha regresado con sus compañeros sin que le descubrieran.

Los Exploradores, guardianes de los Mundos moribundos, son cuervos que en vida sirvieron como cazadores, tramperos, espías y buscadores. En la muerte, estos defensores de la naturaleza a menudo son seleccionados por los dioses para actuar como escoltas, mensajeros y guardias de avanzada de los Mundos moribundos. Exploran el mundo en busca de supervivientes, escarbando en las ruinas en busca de recursos y quemando todo lo que quede.

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